jueves, septiembre 04, 2008

ARISTIDES RODRIGUEZ LEIVA

El  día de ayer, partió al encuentro con nuestro Padre Dios, nuestro Hermano Arístides Rodríguez Leiva, producto de un infarto al corazón.

Arístides,SSA53934 tenía 58 años, casado con Ivonne, padre de tres hijos, era, uno de los primeros Madrugadores de nuestra comunidad, de hecho llegó a su primera madrugada el día 31 de mayo del 2005, la segunda de nuestra comunidad, razón por la cual podemos decir que fue uno de los que partió con Madrugadores de San Francisco, y solo por razones de salud o trabajo, no asistió a las madrugadas siguientes. Siempre cultivo un bajo perfil en la comunidad, era como él quería ser, un claro seguidor de Jesús.

Un incansable colaborador en toda actividad que se realizaba en la Comunidad,  fue uno de los 25 que fuimos a Temuco al X Encuentro de Madrugadores.IMG_5963 3

En nuestra comunidad existe gran pesar por su pronta partida hacia la vida eterna, pero también el consuelo que Dios, lo ha recibido en su Santo Reino y ese encuentro  con el Padre ha sido maravilloso para él.

Invitamos a las Comunidades de Madrugadores a unirse en Oración con nosotros hoy a partir de las 19 horas, oportunidad en que celebraremos una misa por el alma de Arístides.

Hermano Arístides  , que nuestra Madre María y su hijo Jesús, te reciban en el Santo Reino,

sábado, agosto 30, 2008

Cuentos para reflexionar

EL CARPINTERO.

1ª parte.
Dos hermanos que eran agricultores vivían en fincas vecinas. Cultivaban la tierra juntos, compartían la maquinaria y el trabajo. Pero esto terminó repentinamente un día, cuando hubo un pequeño malentendido y se dejaron de hablar. El desencuentro fue creciendo hasta llegar a ser una diferencia abismal entre ellos, y pasaron a ni siquiera dirigirse la palabra.
Una mañana alguien llamó a la puerta del hermano mayor. Al abrirla, encontró a un hombre con herramientas de carpintero. "Estoy buscando trabajo por unos días, quizás usted tenga que hacer alguna reparación en madera y así yo pueda ganar un poco de dinero, porque no tengo".
"Sí, tengo un trabajo para usted. Mire al otro lado del arroyo aquella finca, ahí vive mi vecino, bueno, de hecho es mi hermano menor. ¿Ve usted aquellas maderas? Quiero que construya una valla de madera de dos metros de alto en la parte del terreno de mi propiedad, en esta orilla del arroyo, porque no quiero volver a ver a mi hermano nunca más."
Ajustaron el precio y el carpintero se comprometió a hacérselo.
El carpintero trabajó durante varios días midiendo, cortando la madera y clavándola. Un día cuando el granjero regresó al final de la jornada, se encontró al carpintero en la puerta de su casa diciendo que ya había terminado su trabajo. Le pagó lo acordado, fiándose de que habría trabajado bien, ya que no había visitado la valla.
Cuando salía el carpintero, llegó su hermano menor, que sin decir ninguna palabra abrazó a su hermano, mientras le decía: "Perdona por lo distanciados que hemos estado. Eres mi hermano y eso es lo único que importa. A partir de ahora quiero que seamos y nos comportemos verdaderamente como hermanos!". Fue así como los dos hermanos se reconciliaron.
¿Cómo pudo ocurrir esto?

2ª parte.
Al día siguiente, fue a visitar la valla y lo comprendió todo.
El hermano mayor cuando fue a ver el resultado de la obra del carpintero, se quedó atónito y con los ojos completamente abiertos. ¡¡¡No había ninguna valla de madera de dos metros!!! En su lugar había un puente que unía las dos orillas del arroyo!! Era un pequeño y bonito puente de madera, que unía la finca de un hermano y la del otro.
Siguen haciendo falta carpinteros, porque todavía quedan demasiados puentes por construir para salvar las distancias que existen entre hermanos.

EL CIENTÍFICO Y SU HIJO.

Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, intentaba con sus estudios encontrar los medios para aminorarlos. Pasaba días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.
Un día, su hijo de 7 años invadió su laboratorio decidido a ayudarlo en su trabajo. El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lado. Viendo que era imposible sacarlo de allí, el padre pensó en algo que pudiese darle con el objetivo de distraer su atención.
De repente se encontró con una revista, en la cual había un mapa con el mundo. Con unas tijeras recortó el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta se lo entregó a su hijo diciendo: "como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto para que lo repares sin ayuda de nadie". Entonces calculó que al pequeño le llevaría todo el día recomponer el mapa, y así él podría trabajar sin ser molestado por el niño. Para su sorpresa, pasados unos minutos, escuchó la voz del niño: “Papá, papá, ya hice todo, conseguí terminarlo”.
Al principio el padre no creyó al niño. Pensó que sería imposible que, a su edad, hubiera conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes. El científico levantó la vista de sus anotaciones y comprobó, sorprendido cómo el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares.
¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz?
Respuesta
o Hijo, tu nunca antes habías visto el mapa del mundo, ¿cómo pudiste hacerlo?
o Papá, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre. Así que di la vuelta a todos los recortes y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía como era. Cuando conseguí arreglar al hombre, di la vuelta a la hoja y así conseguí arreglar el mundo.

EL CIEGO.

Había una vez un hombre que en un pueblo sin alumbrado eléctrico una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella. En un determinado momento, se encuentra con otro hombre. El segundo mira al primero y de pronto lo reconoce. Se da cuenta de que es Pedro, el ciego del pueblo.

Entonces le dice:
-¿Qué haces, Pedro? Si tú eres ciego, ¿para qué llevas una lámpara en la mano? ¡Si tú no ves!

Respuesta
Entonces, el ciego le responde: - Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mí...

Ver, oír y mirar mi vida

Les compartimos un tema de reflexión personal que nos regalo el Hermano Fray Miguel Angel, quien hoy día realizó este tema como retiro con los Madrugadores de San José de La Serena.
LA primeram parte es los temas para desarrollar en esta reflexión personal, luego viene el desarrollo de los mismos.
Saludos de Paz y Bien
Ver, oír y mirar mi vida
Recoger, acoger, confiar

Mirar mi vida (de hoy, de esta semana) al estilo de María que “guardaba todo en su corazón” (Lc 2, 51)

1. Pedir luz para poder entrar en mi propio corazón y poder discernir qué lo mueve y lo habita.

2. Agradecer: Hacer memoria de los bienes recibidos.

3. Mirar y ver:
- Los acontecimientos más destacables.
- Los sentimientos que me han provocado.
- Los pensamientos que han generado.
- Cómo he reaccionado ante ellos.
- Cuáles han sido las consecuencias de dichas reacciones en mí (satisfacción, alegría, tristeza, enfado,…)

4. – Arrepentirme por aquello que me ha dejado insatisfecho, triste,…
– Alegrarme y agradecer por los pasos dados en mi crecimiento…

5. Responsabilizarme: poniendo la mirada en el futuro. Qué podría hacer para que la vida sea más plena para mí y para los demás.

6. Terminar con un breve diálogo con Jesús “como un amigo habla con otro amigo”.



Ver, oír y mirar mi vida (examen espiritual de conciencia)
Recoger, acoger, confiar

Mirar mi vida (de hoy, de esta semana) al estilo de María que “guardaba todo en su corazón” (Lc 2, 51)

El examen espiritual de conciencia es la lectura creyente del día. Consiste en un discernimiento espiritual hecho en la oración, trayendo a la memoria los acontecimientos y mociones interiores vividos en el curso de la jornada. Se trata de mirar en la fe la propia vida con los ojos de Dios.
La vida ordinaria puede ser un progresivo encuentro con Dios, a través de una relación personal e íntima con Él, que nos habitúa despacio, día tras día, a ver el mundo, la historia presente, nuestra historia cotidiana, con sus ojos y su corazón, para leerla como Él la lee.
Mi mundo interior es el lugar donde Dios me encuentra y me habla cada día. Hacer discernimiento espiritual significa buscar las trazas de la presencia amante de Dios en mi vida cotidiana, educar el corazón para hacerlo sensible al trabajo de Dios y descubrir con maravilla dónde Él quiere conducirme, que actitudes, elecciones, comportamientos, quiere Dios hacer madurar en mí a través de los acontecimientos diarios.
Mi atención sobre la jornada transcurrida no se vuelve hacia mis acciones realizadas para “clasificarlas” en buenas o malas (sería un examen sólo moral), sino que mi atención se fija en la acción de Dios en mí. Dios mismo trabaja en mi vida para hacer crecer y profundizar mi relación con Él, la alianza y la amistad que nos une.
El examen espiritual de conciencia consiste en mirar desde la fe mi propia vida con los ojos de Dios

1. Pedir luz para poder entrar en mi propio corazón y poder discernir qué lo mueve y lo habita.

Hago un momento de silencio externo e interno. Me hago callar a mí mismo. Me sitúo en la presencia del Señor, me dejo mirar por Él. Explicito mi fe en único Dios, revelado en Jesús.

- Recito el Credo o el Padrenuestro.

Reconozco la presencia de Dios que todo lo envuelve y todo lo sustenta, y le pido su Espíritu, para que me ayude a permanecer alerta, despierto, vigilante.
Pido al Espíritu que me ayude a salir de mi estrecho ángulo de visión y acoja la mirada de Dios sobre mi vida, para que pueda abrir mi mirada sobre sus horizontes, sobre su proyecto de amor sobre mí y sobre toda la humanidad.

- Oración: Señor, dame tu Espíritu, para que yo pueda ver todo lo que hoy he vivido como Tú lo ves, con tus ojos y con tu corazón.


2. Agradecer: Hacer memoria de los bienes recibidos.

Tomar conciencia del amor que el Señor tiene sobre mí y me ofrece cada día. Reconocer los dones del Señor, su presencia afectuosa. Descubrir la belleza, el bien, lo positivo presente en el hoy de mi vida, que vienen de Dios. Hacer un agradecimiento motivado y consciente por los dones recibidos de Dios en la jornada transcurrida.

 Señor hoy te quiero agradecer por…
- El don de la fe:
 Creación, elección, alianza, redención, filiación, recapitulación, resurrección, la presencia de su Espíritu en mí.
 Fe, sacramentos, la Providencia, la Iglesia, la vida, quien vive junto a mí, la humanidad, la creación.
- Lo que me has regalado hoy:
 Momentos y recuerdos positivos, relaciones humanas fructuosas, acontecimientos alegres, simples, fraternos. Encuentros, amigos, familia…
- Los del Espíritu:
 Amor, alegría, paz, comprensión, cordialidad, bondad, mansedumbre, dominio de mí mismo.
 Caridad, sabiduría, paciencia, humildad, pobreza, alegría, temor de Dios, misericordia.

3. Mirar y ver:

- Los acontecimientos más destacables.
- Los sentimientos que me han provocado.
- Los pensamientos que han generado.
- Cómo he reaccionado ante ellos.
- Cuáles han sido las consecuencias de dichas reacciones en mí (satisfacción, alegría, tristeza, enfado,…)

Ahora se trata de hacer un discernimiento de las llamadas. El fin perseguido es ayudarme a discernir la voluntad de Dios sobre mi vida, para poder afrontar las situaciones concretas que se presentan, para que con mis elecciones, con mis actitudes y mis comportamientos yo pueda construir mi respuesta de amor concreta al amor que Dios tiene hacia mí. Dar mi personal contribución a la realización del Reino de Dios.
Recuerdo la jornada transcurrida a grandes líneas y me detengo en una o dos de las situaciones que he vivido en el día de hoy. Pongo atención a los sentimientos que encuentro en mí como reacción interior dichas situaciones.
Llamo por su nombre a cada uno de los sentimientos que me han visitado en esta jornada, sin sentirme culpable. Asumo dichos sentimientos como míos, los dejo libremente salir a la luz, y delante de Dios, veo las motivaciones en mi obrar concreto. Se trata de poner ante Dios el origen de estos sentimientos, presentándoselos al Señor.

o Señor, en esta situación, ante esta persona, en estas circunstancias, he tenido un sentimiento de…
- Alegría, gozo, satisfacción, gratitud, maravilla, sorpresa, admiración, simpatía, piedad, entusiasmo, esperanza, gusto espiritual, conmoción, optimismo, paz, serenidad, misericordia, bondad, confianza,…
- Aburrimiento, contrariedad, fastidio, antipatía, inquietud, turbación, embarazo, aridez, insatisfacción, desconfianza, pesimismo, tristeza, debilidad, amargura, dolor, sufrimiento, desesperación, miedo, ira, dispersión, dificultad, incomodidad, disgusto, decepción, desconcierto, consternación, remordimiento,...
-
4. Arrepentirme o alegrarme.
– Arrepentirme por aquello que me ha dejado insatisfecho, triste,…
– Alegrarme y agradecer por los pasos dados en mi crecimiento…

Me observo interiormente de forma serena para, al repensar ante Dios lo que he realizado en la jornada, tratar de distinguir el poso que lo vivido deja en mi corazón ante Dios. Observo qué me deja en el corazón ante Dios lo vivido, repensando lo que he hecho, dicho o pensado, y trato de llegar a lo más hondo de mi corazón, poniéndolo humildemente ante Dios.
En diálogo con el Señor trato de discernir si el camino recorrido va por las sendas que Dios tiene pensadas para mí. Es el momento de la conversión interior, de poner cara a cara la verdad de lo vivido ante Dios que me acoge en mi verdad, ya que Él me ha creado por amor y tiene para mí un proyecto de vida y de amor.
Me alegro y agradezco cuando el poso que me deja conlleva paz, serenidad y alegría. Acojo estos sentimientos como llamadas que Dios me hace a crecer en la conformación con Cristo, su Hijo. La senda a seguir pudiera ser profundizar dichas llamadas.
Cuando descubro retazos de intranquilidad, desasosiego conmigo mismo,… puede que esté ante una tentación (oculta o manifiesta) o ante el engaño de un pecado. Continuar por esta senda llevará seguramente a distanciarme de Dios, de mi caminar en Cristo y de mis hermanos. En diálogo con el Señor trato de distinguir las llamadas que Él me suscita en dicha situación concreta.
Acojo la misericordia que Dios en su infinita bondad de Padre me ofrece cuando me he dejado llevar de una tentación. Siempre permanece intacta para el futuro mi libertad humana (que es don de Dios) y la gracia misericordiosa de Dios en el perdonar.

Oración
- Te agradezco, Señor, porque Tú me acompañas con amor en mi caminar de cada día, pronto a levantarme cuantas veces caiga. Tu perdón me da la posibilidad de retomar con alegría y confianza los pasos siguiendo el camino que Tú me indiques.


5. Responsabilizarme: poniendo la mirada en el futuro. Qué podría hacer para que la vida sea más plena para mí y para los demás.

El objetivo es cargar mi mochila de esperanza y confianza para seguir caminando. Ofrezco al Señor mi empeño de vivir con serena atención mi próxima jornada, y le agradezco que acompañe mi camino con su gracia que me ayuda a discernir su voluntad sobre mí. También le agradezco la libertad que me regala a través de su perdón gratuito en toda circunstancia.

Miro el mañana con un corazón nuevo, lleno de confianza, de coraje y de fe, y estoy dispuesto a acoger en el curso de la nueva jornada que viviré las llamadas de Dios. Dejaré que sea Él quien conduzca mi vida, más allá de mis debilidades, necesidades, desalientos, infidelidades y heridas internas que todos llevamos, especialmente aquéllas que se repiten a menudo y que como personas llevamos en nuestro corazón debiendo convivir a diario con ellas.

o Confiando en tu ayuda, te ofrezco, Señor, mi empeño en responder a las llamadas que me vas realizando cada día a través de los acontecimientos y de las personas y te pido que sostengas mi propósito con tu gracia.

6. Terminar con un breve diálogo con Jesús “como un amigo habla con otro amigo”.

Agradecer al Señor Jesús este encuentro. Mi vida es importante a los ojos de Jesús, con el que hablo cada día de los acontecimientos vividos. Por más insignificantes que me puedan parecer a través de ellos el Reino se va haciendo realidad, pues Jesús actúa a través de mis manos, habla con mis labios y piensa a través de mi inteligencia.

Te agradezco, Señor, este rato de oración. Tú lo sabes todo, tú sabes que te amo… Dame luz en mi camino, dame la gracia de serte fiel, perdona mis caídas, ya sabes que soy frágil. Perdóname por todo aquello que en mis acciones te haya podido ofender. Dame la gracia de no apropiarme del bien que realizas a través de mí.
- Padrenuestro
- Ave María
- Gloria.
Oración
o Gracias, Jesús, por estar aquí conmigo y en todo momento acompañándome. Ayúdame a visitar, con los ojos y el corazón de Dios Padre, mi vida de cada día, para descubrir en el tejido de los acontecimientos y en los sentimientos que los han acompañado, las llamadas de Dios y mis pobres respuestas a dichas llamadas.

domingo, julio 20, 2008

Copiapó, Madrugada 19/07/2008

Esta Madrugada en la cual nos encontramos 45 hermanos Madrugadores, contamos con la visita de dos Frailes Franciscanos, que se encuentran en Chile, por espacio de un mes, los hermanos Juan Francisco y Luciano, un frances y un italiano, que estudian en Italia, en la Provincia de Padua, tambien tuvimos una maravillosa presentación realizada por nuestro hermano Rodolfo, (Hermano Oso), quien nos interpeló acerca de si queremos ser Discipulos de Cristo y si creemos que realmente Jesús es el camino, la verdad y la vida, a continuación algunas fotos tomadas en la madrugada





miércoles, julio 09, 2008

Copiapó,¿Qué es lo real?

Artículo correspondiente al número 231 (27 de junio al 10 de julio de 2008), de la REVISTA CAPITAL, ESCRITO POR MONSEÑOR FERNANDO CHOMALI

Es pertinente preguntarnos si en nuestras actividades familiares, empresariales, laborales, sindicales y públicas hemos excluido a Dios o no y cuáles son los efectos que de ello se han derivado. Por Fernando Chomali.


El Papa Benedicto XVI pregunta en el discurso que dirigiera a los participantes de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, realizado en Aparecida, Brasil “¿qué es lo real?”. Se responde con otra pregunta: “¿son “realidad” sólo los bienes materiales, los problemas sociales, económicos y políticos?”. Y luego plantea: “aquí está precisamente el gran error de las tendencias dominantes en el último siglo, error destructivo, como demuestran los resultados tanto de los sistemas marxistas como incluso de los capitalistas. Falsifican el concepto de realidad fundante, y por esto decisiva, que es Dios. Quien excluye a Dios de su horizonte falsifica el concepto de “realidad” y, en consecuencia, sólo puede terminar en caminos equivocados y con recetas destructivas. La primera afirmación fundamental es, pues, la siguiente: sólo quien reconoce a Dios conoce la realidad y puede responder a ella de modo adecuado y realmente humano. La verdad de esta tesis resulta evidente ante el fracaso de todos los sistemas que ponen a Dios entre paréntesis”.
Esta tesis nos debe llevar a preguntar si en nuestras actividades familiares, empresariales, laborales, sindicales y públicas hemos excluido a Dios o no y cuáles son los efectos que de ello se han derivado. Lo que el Papa trata de decir es que la realidad toda se entiende adecuadamente en su verdad más esencial sólo a la luz de Dios que se constituye, en cuanto fundante de la realidad, también de una ética realmente vinculante. Nos recuerda Benedicto que una sociedad justa es impensable si no se basa en un consenso moral sobre valores fundamentales y en el convencimiento de la necesidad de vivirlos incluso renunciando a intereses personales. Reconociendo que no se puede construir una sociedad justa en estructuras injustas, el Papa apela a valores que cada cual ha de vivir y responsabilizarse de ellos. Desde ese punto de vista, la presencia de los católicos en la vida pública toda es fundamental; más aún, es una exigencia de su fe. En su primera encíclica dice que el orden justo de la sociedad y el Estado es una tarea principal de la política y no de la Iglesia. Pero postula que “la Iglesia no puede ni debe quedarse al margen de la lucha por la justicia”. Y, ¿cómo ha de hacerlo para ser fiel a su misión? Anunciando a Jesucristo y dando testimonio de tal forma de despertar en la sociedad fuerzas espirituales que se manifiesten en valores morales.
Otro elemento importante de cuanto se infiere del discurso de Benedicto XVI es que el mundo, y el quehacer del hombre en él, tiene una dimensión inmanente y terrena, pero no se agota en ella al quedar traspasada por Dios como realidad originaria de ella, adquiriendo una dimensión de índole espiritual y trascendente. Esto es especialmente notable en lo que al trabajo se refiere, cuando la Iglesia enseña que éste lleva una dimensión espiritual que es la que le da su sentido último y definitivo.
Dado que toda realidad humana está llamada a ser un “teológico” en cuanto que nos hable de Él y nos conduzca a Él, es importante prepararse adecuadamente en esta esfera de la vida que, siendo la más fundamental, es la que más relegamos. La invitación es a asumir todas las actividades que exige la vida en común desde una profunda experiencia espiritual. Es la respuesta al llamado de Dios manifestado en
Cristo Jesús, que toma al hombre entero y lo abre a un horizonte de comprensión de la realidad más amplia y lo hace mirar más allá de sus fronteras y, además, lo capacita para que ese amor dado y recibido se extienda a los demás. Desde este encuentro personal propio de una vida de oración, que se extiende participando en la Eucaristía, así como en el servicio a los demás, es posible colaborar en la construcción de una sociedad que esté a la altura de la dignidad que todo hombre lleva grabado, y vislumbrar mejores tiempos.

miércoles, junio 25, 2008

COPIAPO, UNA HISTORIA DE CONSECUENCIA Marguerite Barankitse, la “Loca de Burundi

imageMarguerite Barankitse, la “Loca de Burundi”
Ima Sanchíz
Publicado en Revista Futuros No. 16, 2006 Vol. IV
http://www.revistafuturos.info
Tengo 50 años. Nací tutsi en una aldea de Burundi. No estoy casada, alimento, cuido, educo y hago de mamá de 10.000
niños. Tengo 16 nietos. Vivimos en unas casitas que construí en el terreno que heredé. Mi proyecto se llama Casa Shalom. Mis colegas, médicos, abogados..., son hijos míos que han vuelto de estudiar en Europa


IMA SANCHÍS: ¿Cómo empezó todo?


MARGUERITE BARANKITSE: Antes de que estallara el conflicto entre hutus y tutsis yo ya había adoptado siete niños, cuatro hutus y tres tutsis.
IS: Uff.

MB: Cuando estalló la guerra civil en Burundi nadie quería saber nada de mí, ni siquiera mi familia. Me refugie en el obispado.


IS: ¿Y a cuánta gente recogió por el camino?


MB: A 72 personas, entre ellos 20 intelectuales hutus que no querían participar en las matanzas. Los hutus asesinaron a 60 personas de mi familia, obviamente tutsis.

IS: Empezaron los hutus y se vengaron los tutsis.


MB: A los pocos días, estaba preparando la comida para toda aquella gente cuando vi acercarse un grupo de tutsis, entre ellos algún familiar, así que pensé que no nos harían daño. Pero entraron, me llamaron traidora, me pegaron, me ataron y los mataron uno a uno delante de mí. Cada vez que mataban a uno me agredían, estoy llena de cicatrices.


IS: ¿Y los niños?


MB: Yo tenía 11.000 dólares y le dije a uno de los asaltantes que se los daba si salvaba a 25 niños. Pero entre ellos no estaban mis hijos, y tampoco entre los cadáveres. Estaba perdida, mis propios familiares habían matado a mi gente más querida, les rogué que también me mataran a mí, pero nadie quiso hacerlo. Entonces me fui a la capilla y me puse a gritarle a Dios y a reclamarle a mis hijos.


IS: Qué horror, lo siento.


MB: Pero de repente oí una vocecita: "Mami, mami". Fue como un milagro. Se habían escondido debajo de la sacristía. Enterré los cadáveres, recogí a los 25 niños y huimos.


IS: ¿Lejos del país?


MB: No. Yo tenía el remedio para el futuro: niños hutus y tutsis que se querían y protegían unos a otros. Nos instalamos en casa de unos cooperantes alemanes que habían huido.
Si en la zona de los grandes lagos nos ayudamos todos, no tendremos que ir detrás del dinero de los belgas. Hay que darse cuenta de que el amor es muy creativo.


IS: ¿Y cómo pasó de 32 niños a 10.000?


MB: Empezaron a llegar huérfanos, niños soldados y niños mutilados que nadie quería. En las 40 hectáreas que heredé de mi familia construí casitas para ellos.
Yo no tengo orfanatos, tengo hogares y ellos son mis hijos. Los envío a estudiar al extranjero y luego vuelven y me ayudan. Son médicos, psicólogos, abogados, economistas...


IS: ¿Cómo los alimentaba?


MB: Periodistas alemanes y belgas comenzaron a hacer reportajes sobre la loca de Burundi, que es como me llaman en mi país, y los europeos que había conocido de la universidad me enviaron dinero. Luego vino el dinero de los premios y la cooperación.


IS: ¿No volvió a sentirse amenazada?


MB: Me amenazan todos los días porque hago declaraciones que molestan mucho. Hasta la Iglesia me considera non grata porque les pregunto: "¿Cómo pueden dejar morir a la gente? Ustedes deberían dar su vida por ellos, su silencio es cómplice". Es un milagro que aún esté viva. Le contaré una bonita historia.


IS: Bien.


MB: Uno de los hombres que vino a matarme hoy es mi chofer. Mientras él me apuntaba con la pistola le dije: "Eres demasiado guapo para ser un criminal. Ven y yo te enseño otro oficio que no sea el de matar, porque los que te han enviado tienen a sus hijos estudiando en Nueva York". Fue mi primer alumno del taller mecánico que creé para que los niños soldados aprendieran un oficio.

IS: No entiendo por qué no la mataron.


MB: Es un milagro. En otra ocasión detuvieron el autobús en el que viajaba. Nos tumbaron en el suelo y comenzaron a matarnos uno a uno. Cuando llegaron a mí, les dije: "He olvidado hacer testamento, acompáñenme y así le daré el dinero a alguien".


IS: La acompañaron, claro.


MB: Sí, y aproveché para preguntar a aquellos 4 jóvenes por qué se habían convertido en asesinos. En casa les di de comer y les pedí que me permitieran despedirme de mis hijos. Cuando vieron aquel enjambre de niños felices decidieron quedarse con nosotros. Nada resiste al amor, creo que ése es el secreto.


IS: Parece un cuento de hadas.


MB: Cuando me encuentro con alguien no puede evitar verlo como mi hermano, no puedo evitar querer a los demás. Cuando enterré a aquellas 72 personas no me quedé amarga. Yo amo la vida. Me levanto por la mañana y canto porque pienso que estos pocos días que tengo para vivir los tengo que vivir de pie. Estar alegre es un regalo para los otros.


IS: La alegría es contagiosa.


MB: Tengo la vocación de hacer feliz a los otros y eso es lo que me mantiene.
¿Por qué sigo viva? Porque cuando uno ama la vida, la vida también le ama.


IS: Dicen que robó las cortinas del obispado.


MB: Los niños llegan desnudos, y cuando he pedido que me envíen ropa nadie me ha hecho caso, así que descolgué las cortinas y les hice bonitos vestidos, sí.


IS: ...Y que con las banderas de UNICEF hizo calzoncillos.


MB: Yo les pedí ropa y ellos se atrevieron a mandarme banderitas porque la foto de 10.000 niños agitándolas era publicidad. Pero la mejor publicidad es que los niños no pasen hambre ni frío. En el mundo necesitamos locos que se atrevan a decir la verdad.


IS: Usted lleva a los niños a ver a los asesinos de sus padres.


MB: Si no se reconcilian con su propia historia y miran de frente la causa de sus desgracias, la ira crecerá con ellos. El perdón es el gran legado del cristianismo en un mundo que no sabe perdonar.


Publicado originalmente en www.lavanguardia.es

lunes, junio 23, 2008

Copiapó, Madrugada 136, 21 de junio del 2008

El sábado 21 de junio, celebramos la madrugada Nº 136 de nuestra comunidad, como siempre, el Espiritú santo sopló y llego un nuevo madrugador, además tuvimos visitas de Enrique Álvarez, Diacono permanente, Madrugador de El Salvador y de Claudio Bustos, cursillista, Madrugador de Antofagasta, quienes compartieron nuestra madrugada.
El tema que se desarrollo, fue una reflexión del Evangelio del domingo 22 de junio.


viernes, junio 20, 2008

Copiapó, San Francisco y la Eucaristía

Hermanos Madrugadores:
Compartimos con Uds., el aporte realizado por Boris Cantin, respecto de San Francisco de Asis y la Eucaristia.
Paz y Bien a cada uno de Uds.


video

sábado, junio 14, 2008

Copiapó, Fundación Madrugadores de Vallenar

Los Madrugadores de San Francisco, Copiapó, desde el año pasado se propusieron como meta de misionar, fundar nuevas comunidades en la Región de Atacama, el día 13 de junio del 208, un grupo de 20 madrugadores partimos hacia la ciudad de Vallenar, a fin de formar los Madrugadores de Vallenar, para ello, el apoyo del Padre Guido Castagna, Parroco de la Iglesia Inmaculado Corazón de María fue fundamental, ya que será en esa templo en donde serán acogida la nueva comunidad y será él quien los acompañe cada quince días en las madrugadas.
Se juntaron once nuevos madrugadores, quienes con mucho entusiasmo compartieron con nosotros, la forma de vivir la madrugada.
Luego de la misa, compartimos un grato desayuno y les entregamos un tema de reflexión acerca de los Madrugadores, que fue presentado en el Encuentro Internacional del 2006, en Bahía Inglesa. Junto con ello les hicimos entrega de un crucifjo de San Damiano, que siempre nos acompaña en nuestro quehacer de Madrugadores.
En concordancia con el lema de la Diocesis de Atacama, para el año Jubilar " Misioneros discipulos de Jesus", hemos dado un pequeño paso en nuestro camino, esperamos que el Espiritú Santo sople sobre los nuevos hermanos de Vallenar, para que sean capaces de contagiar a muchos varones de la ciudad del Huasco, para que se integren en esta forma de vida, que muchos en todo el mundo hemos adoptado desde hace un tiempo. A continuación imagenes de la Fundación.


lunes, junio 09, 2008

Copiapó, Madrugada 7 de junio del 2008, La virtud de la Generosidad

En esta madrugada, nos reunimos 43 hermanos, en la Eucaristía oficiada por nuestro Madrugador Padre Maurizio Bridio, luego de la misa, en el desayuno se desarrollo un tema por parte de Pablo Krumm, el que a continuación trascribimos:

 

GENEROSIDAD, dar a los demás lo mejor.

Definición: La generosidad es la virtud de dar y darnos a los demás de manera habitual, firme y decidida, buscando su bien y poniendo a su servicio lo mejor de nosotros mismos, tanto bienes materiales como cualidades y talentos.

La solidaridad es una denominación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, no es un sentimiento superficial por los males de tantas personas cercanas o lejanas, sino una actitud definida y clara de procurar el bien de todos y cada uno.

Meta:

Formarnos en la generosidad, el desprendimiento y en el dar lo mejor de sí, contrarrestando los efectos del egoísmo. Salir de sí mismos y experimentar la felicidad que proporciona el donarse a los demás y vivir el valor de servicio que implica una participación y solidaridad profunda con el otro.

Sólo podremos ser realmente felices haciendo felices a los demás, preocupándonos por los otros, aún si nosotros mismos nos encontramos en el sufrimiento. Y como fruto de esta comprensión y convencimiento, nos comprometemos con los demás, viviendo la generosidad y la solidaridad.

¿Por qué debe fomentar la virtud de la generosidad?

- Porque experimentaremos que hay más alegría en dar que en recibir, y podremos optar por una vida de generosidad que nos brindará una mayor felicidad y realización personal.

- Porque descubriremos que el valor de la persona no se mide por la cantidad que da sino por la alegría y la generosidad que manifiesta en sus detalles. La manera de dar vale más que lo que se da.

- Porque aprenderemos que ser generosos es saber dar, acompañando lo que damos con amor, alegría y afecto. Que se debe poner el corazón en cada acción que nos lleve a compartir y viviremos una verdadera generosidad en nuestra relación con todas las personas.

Significado de vivir la generosidad

- Dar con alegría.

- Compartir en buen modo

- Dar algo que es valioso para mí.

- Compartir mi tiempo escuchando con atención lo que otros tengan que decirme, aunque yo tenga cosas que hacer o realmente no me interese mucho lo que dicen.

- Ayudar sin que nadie me lo pida.

- Estar pendiente de las necesidades de los demás.

Lo que facilita la vivencia de esta virtud

Las virtudes de:

Servicio y las capacidades de desprendimiento y disponibilidad que nos ayudan a ser capaces de darnos en el momento que se necesite.

Alegría y amabilidad que nos lleva a ser generosos dando siempre lo mejor de nosotros.

Gratitud y hospitalidad que nos conducen a darnos cuenta de los dones que tenemos, dar gracias por ellos y compartirlos con otros.

Comprensión y responsabilidad que nos ayudan a entender las necesidades de los demás, y a sentir que somos responsables de dar una respuesta comprometida y seria ante las necesidades de los otros.

Dificultades de esta virtud:

- Ambiente de egoism9 e individualismo.

- Dureza de corazón

- Falta de oración para que nos fortalezca EL en esta virtud.

- Falta de FE en que EL todo lo puede a quien se lo pide.

EVANGELIO: “Estaba Jesús en el templo y veía como los ricos iban echando dinero en el cofre de las ofrendas, Vio también una viuda pobre que se echaba dos monedas de poco valor y dijo: “Les aseguro que esa viuda pobre ha echado más que todos los demás, porque ésos han echado lo que les sobra, mientras que ésta ha echado todo lo que tenía para vivir”. Lc 21, 1-4.

Pablo Krumm de Almozara, junio 7 de 2008

miércoles, mayo 28, 2008

Copiapó, Retiro de Madrugadores, La fe y la vida, 23 y 24 de mayo

Unida a la vida

Unos de los problemas que plantea la postmodernidad y que, por tanto, nos afectan a nosotros, es la fragmentación de la vida. Es decir, muchos conciben la vida como departamentos independientes entre sí, de forma que a mí me puede ir muy bien en una faceta de mi vida y, sin embargo, fracasar en otra.

La pregunta es la siguiente:¿Es que puedo ser muy buena persona pero mal cristiano?

Nuestra vida no está fragmentada, sino que es una unidad. Por eso, si soy egoísta, lo soy en cualquier situación; si soy generoso lo soy en cualquier situación; si soy reflexivo y profundo lo soy en cualquier situación.

Unión entre oración y vida

Para muchos la oración y la vida son dos realidades paralelas que marchan por caminos distintos, de forma que si una va bien, la otra no tiene por qué ir igual. Sin embargo la oración y la vida se viven de la misma forma.

Por este motivo, si una persona es superficial, lo será en su oración y en su vida; si es profunda, lo será en su oración y en su vida; si es incapaz de centrarse en nada, lo será en su oración y en su vida. Por tanto, la calidad de mi vida depende de la calidad de mi oración y la calidad de mi oración depende de la calidad de mi vida.

Esto tiene una consecuencia inmediata muy importante y es que no podemos resolver los problemas de nuestra oración, ni crecer en la vida de unión con Dios sin resolver nuestro modo de vivir, de trabajar, de convivir.

Un planteamiento serio de la oración nos debería llevar a plantearnos en serio nuestra vida. Es imposible que madure en mi oración si no maduro en mi vida.

La oración es tan importante como la vida

Hay todavía en la conciencia de muchos cristianos la idea de que la oración es lo más importante. Sin embargo, se hace poco hincapié en que la forma de vivir, las actitudes que tengo... repercuten en mi oración. Se cuida la oración para vivir como creyentes, olvidando que tengo que cuidar mi vida para que mi oración sea más profunda.

Por eso, muchos caen en el error de pensar que la santidad es un privilegio de unos pocos y que ésta se consigue desde una vida de oración intensa.

La oración es el termómetro de la vida y la vida es el termómetro de mi oración.

La vida no debe ser obstáculo para acercarme a Dios

No es raro encontrar personas que piensan que los únicos momentos que me acercan a Dios son los momentos de oración. Y, en cambio, los momentos de trabajo se ven como obstáculos para la oración.

A veces se dice ”voy a un retiro o a la oración a recargas las pilas”. Es como si fuésemos a recargar la gasolina que luego se gastará en la vida diaria.

Pensar así no es cristiano porque contempla la vida como un lugar de desgaste o, lo que es peor, como que no me acerca a Dios. Y, una vez más hay que recordar que el único criterio de autenticidad de nuestra vida cristiana y de oración es el amor. Lo que me aleja o me acerca a Dios no es, por tanto, la vida, sino el sentido bueno, malo o inexistente con que yo hago las cosas.

Exigencia de la fe y sus consecuencias

La fe implica una relación interpersonal con Jesús de tal manera que en tanto hay fe en cuanto se da esta adhesión a la persona del Señor y esta aceptación de Cristo como norma decisiva de la propia existencia. Por tanto, la oración es la expresión de la fe.

Por este motivo, el problema de la oración nos lleva al problema de la fe. Y el problema de la fe, ¿a dónde nos remite? A la vida.

“Se dice que no hacemos oración: pero es que lo extraño sería que la hiciéramos viviendo como vivimos. Por esto hay que decir: mientras no se resuelva el problema de nuestra vida no se resolverá el problema de nuestra fe; y mientras no se resuelva el problema de la fe no hay que pensar que vayamos a resolver el problema de la oración”

Por eso, el problema de la oración se debe fundamentalmente a un problema de vida.

Transforma la vida

La persona que cuida la oración y la vive de forma auténtica, necesariamente es transformada por Dios. Toda su vida cambia y se va asemejando cada vez más a la semejanza que el hombre tiene de Dios.

Es como el refrán : “Dime con quien andas y te diré quien eres”. De la misma forma, quien anda con Dios, se asemeja con Dios.

Sin embargo, esta transformación no es algo rápido. Es más, no podemos acudir a la oración pretendiendo un cambio radical de nuestra vida: pasar de deprimidos a animados, de egoístas a generosos, de dubitativos a seguros en la fe. No, la oración no transforma a la persona de forma instantánea, sino lentamente.

Dios va transformando, pero cuando y como él quiere, no cuando nosotros queremos. A veces ocurre que acudimos a Dios como si fuese un medicamento milagroso. Buscamos resultados inmediatos : tranquilizarnos, resolver alguna duda, para que me ilumine antes de la homilía y me salga bien. Dios es algo más que eso.

Todos tenemos la experiencia de haber acudido a la oración buscando algo en concreto y haber salido exactamente igual que como entramos. La oración no es una medicina.

CONCLUSIÓN

Todos hemos escuchado que la oración es importante, que es fundamental... pero desgraciadamente no nos hemos dado cuenta hasta donde es importante porque la triste realidad es que todavía oramos poco. Y, lo más triste es que en el fondo oramos poco, porque Dios nos importa poco. Le podemos dar las vueltas que queramos. Al final, lo cierto es que la crisis en la oración está acompañada de una crisis de Dios.

Por eso, en relación con el tema de la oración, lo de menos es darle vueltas al tema y quedarse en propósitos que luego mueren. Es urgente que nos planteemos nuestra oración, como es importante que nos planteemos en serio nuestra vida si queremos crecer en esta unión con Dios.

PREGUNTAS

1. ¿ Cúales problemas actuales me obstaculizan una vida de oración y una espiritualidad más madura?

2. ¿De que manera mi oración “ilumina” los aspectos más doloroso y problemático de mi vida?

3. ¿Qué es lo que más me impide orar?




miércoles, mayo 14, 2008

COPIAPO, Quinto Aniversario

El día 10 de mayo del 2008, celebramos el Quinto Aniversario de nuestra fundación, que fue efectivamente el día 17 de mayo del 2003, fecha en la cual cinco visionarios fundaron este grupo, sin imaginar cual sería el futuro de éste, al que muchos llegamos con posterioridad y hemos encontrado un espacio para iniciar nuestro camino de conversión, para cada día estar más cerca de Jesús.
Hoy damos las gracias a Cristian, Pedro, Yerko, Oscar y Roberto, los últimos lejos de nuestra comunidad, por razones laborales, pero que siempre los recordamos con mucho cariño.
Tambien un saludo a todos aquellos varones que han madrugado con nosotros y que esperamos confiados en Dios, que esten bien, ojala se motiven para volver nuevamente.
El aniversario lo celebramos como es tradicional en el Monasterio de las Hermanas Dominicas de la Inmaculada de Atacama, quienes nos reciben con mucho cariño, y a quienes también les agradecemos por acogernos en su Monasterio.
Esta vez nos juntamos 45 madrugadores para celebrar nuestro 5º aniversario, y llegó un Madrugador nuevo.
A continuación fotos de la Madrugada de Aniversario
Paz y Bien a todos Uds.


lunes, abril 28, 2008

Copiapó, HOMBRES DE LA IGLESIA EN EL CORAZON DEL MUNDO, HOMBRES DEL MUNDO EN EL CORAZON DE LA IGLESIA

Con esta frase del documento de Aparecida, nos encontramos durante la mañana del 26 de abril del 2008, 24 Madrugadores de san Francisco, con la Hermana Selia, religiosa Ursulina, quien nos motivo ha seguir en el camino del encuentro con Jesús.
Fue un encuentro distinto a los ya realizados en especial, por la relatora quien con muchos detalles nos entrego mensajes maravillosos, para tratar de se cada día mejores cristianos.
Les entregamos algunas fotos del encuentro.
Saludos de Paz y Bien

lunes, abril 14, 2008

Copiapó, 12 de abril del 2008

Este sabado 12 de abril del 2008, se juntaron 55 varones a celebrar la Madrugada, recibimos la visita del Padre Guido Castagna, de la Iglesia Inmaculado Corazón de María de Vallenar, con quien nos comprometimos en el mes de junio del 2008, a formar la comunidad de Madrugadores en Vallenar.
La fecha será el dia 14 de junio del 2008.
Tambien debemos recordar que el próximo 26 de abril del 2008, se realizará el primer mini retiro, en la Iglesia San Francisco, entre las 7 y las 13 horas.

Copiapó,Madrugada 29 de marzo, primer bingo

El día 29 de marzo del 2008, celebró la misa de Madrugada, el Padre Enrique, y luego compartimos con Amadiel, quien nos contó acerca de su ordenación como Diacono, el proximo 19 de abril, a quien felicitamos por la decisión que tomo junto a su mujer.
Por la tarde se realizó el primer bingo de MAdrugadores, profondos viaje a Temuco, en agosto.
Agradecemos a todos quienes colaboraron en esta actividad y a quienes donaron los premios.


viernes, abril 11, 2008

COPIAPO, 12 DE ABRIL DEL 2008 "NO CALLEMOS"

Tema de la madrugada del 12 de abril, que será presentado por nuestro hermano Pablo Krumm de Almozara

Conversando durante la comida una niña contó a su padre que un niño antes de iniciar la clase gritó “Ahí viene la bruja” refiriéndose a la maestra y corrió a sentarse. La maestra lo oyó, pero no alcanzó a ver quien había sido, les preguntó a los niños por el responsable, pero ellos no contestaron y ante la negativa para confesarlo optó por llamar a la directora.

La directora entró al salón y con cara de muy pocos amigos lanzó la temida pregunta nuevamente ¿Quién fue? Ante el silencio de los niños, decidió preguntarle a uno por uno de forma amenazante quien había llamado bruja a la maestra, si no respondían serian castigados todos. Los niños aterrados guardaban silencio viéndose unos a otros y diciéndose con la mirada que no dirían nada por solidaridad con el amigo, algunos tímidamente respondían “no se”. Cuando llego el turno de la hija, ella dijo el nombre del niño que lo había gritado, en ese momento se acabo el interrogatorio y se llevaron al culpable a la dirección para hablar con el y reportarlo con sus papas

Nuestra primera reacción fue decirle que ella había cometido un error, que tenia que haber permanecido callada como el resto de sus compañeros y haber sido solidaria con su amigo, le dijimos que se crearía fama de ser la chismosa del salón, que los demás niños la molestarían por eso, etc. etc. Sin embargo pronto nos dimos cuenta que estábamos cometiendo un gran error; En nuestra casa hemos valorado mucho en la educación de nuestras hijas la importancia que tiene decir siempre la verdad por difícil que sea la situación, sin importar las consecuencias que esto pueda tener y ella fue lo que hizo, decir la verdad, no le importó lo que sus amigos podían pensar. Cambiamos de inmediato nuestra actitud y le dijimos que estábamos en un error, que ella había hecho lo correcto, que había dicho la verdad sin importarle las consecuencias y que eso requería de mucho valor, la felicitamos por ello y le explicamos que es muy importante ser solidario con los demás siempre y cuando fuera en una causa buena. Cuando encubrimos o ayudamos a alguien en algo negativo, ilícito, tramposo, sucio, corrupto, etc. más que ser solidarios nos estamos convirtiendo en cómplices.

A simple vista puede parecer que nosotros que vamos por la vida con etiqueta de ser buenas personas somos solidarios y no cómplices, sin embargo:

¿Cuántas veces guardamos silencio en una conversación en la cual se ataca a nuestros valores, principios morales o religiosos para no ser tachados de retrogradas mochos o anticuados? ¿Cuántas veces encubrimos a nuestros hijos, nuestros amigos, conocidos e incluso a desconocidos porque podemos obtener algún beneficio o para evitar un castigo?

¿Cuántas veces nos hacemos de la vista gorda en nuestro trabajo ante el despilfarro de tiempo y talento de alguno de nuestros compañeros; al fin y al cabo no es nuestro dinero?

¿Cuántas veces ignoramos las injusticias y abusos que se comenten en contra de nuestros semejantes por evitarnos un conflicto?

¿Cuántas veces preferimos pasar desapercibidos que exponer valientemente nuestra posición y puntos de vista por miedo al que dirán o evitar una discusión?

¿Cuántas veces hacemos oídos sordos a los gritos que a nuestro alrededor dan nuestros hermanos en busca de apoyo y no hacemos nada al respecto porque no es nuestro problema; que trabajen?

¿Cuántas veces caminamos orgullosos con la cabeza levantada mirando al frente sin voltear a nuestro alrededor, sin bajar la mirada para no ver la miseria y las manos lastimadas que se levantan pidiéndonos ayuda?

¿Cuántas veces ignoramos con desdén y desaire a los ancianos y los niños que son abusados por sus padres o terceros haciéndolos trabajar en la calle en condiciones infrahumanas?

“Lo mas atroz de las cosas malas de la gente mala, es el silencio de la gente buena" Mahatma Gandhi

Ojalá podamos dar una respuesta a cada una de las interrogantes planteadas, trabajando en nuestra tarea de "DISCIPULOS MISIONEROS "

jueves, marzo 06, 2008

Copiapó, Tema Madrugada 01/03/2008

CONVERSIÓN DEL CORAZÓN

¿A quién dirigimos el corazón?

Reflexionar sobre una conversión que no debe ser solamente una conversión exterior, sino que debe ir sobre todo hacia la conversión del corazón. La conversión del corazón que viene a ser el núcleo de toda la Cuaresma, es vista por la Escritura, como un momento de elección por parte del hombre que debe dirigir a Alguien. La pregunta es: ¿A quién dirigimos el corazón? ¿Hacia quién me estoy dirigiendo yo?.

En este período en el cual la Iglesia nos invita a reflexionar más profundamente tenemos que preguntarnos: ¿Hacia dónde voy yo?

Por un lado, un corazón que se resiste a Dios y por otro lado un corazón que se adhiere a Dios.

Mi corazón se resiste a Dios cuando no quiero ver su gracia, cuando no quiero ver su obra en mi vida, cuando no quiero ver su camino sobre mi existencia.

Mi corazón se adhiere a Dios, cuando en medio de mil inquietudes, vicisitudes, en medio de mil circunstancias yo voy siendo capaz de descubrir, de encontrar, de amar, de ponerme frente a Él y decirle: “aquí estoy, cuenta conmigo”.
Jesús en el Evangelio nos presenta esta elección, entre la resistencia del corazón y la adhesión del corazón como una adhesión por Él o contra Él: “El que quiera seguirme que se niegue a sí mismo, cargue su cruz cada día y se venga conmigo.”

Una conversión que no es solamente es el cambiar de comportamiento; una conversión que no es simplemente el tener una doctrina diferente; una conversión que no es buscarse a sí mismo, sino seguir a Jesucristo.

¿Qué prefieres tú? ¿Cuál es la opción de tu vida, cuál es el camino por el cual tu vida se orienta?, ¿Qué camino llevo en esta Cuaresma? ¿Es un camino de seguimiento? .

Reflexión: ¿ He visto la Gracia de Dios en mi vida en este tiempo?, ¿ mi corazón se resiste a la Gracia de Dios?.

Necesitamos de una preparación para unirnos a la

Resurrección de Cristo

Evangelio según San Marcos; Capítulo 10

Curación de un ciego de Jericó

46 Después llegaron a Jericó. Cuando Jesús salía de allí, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo –Bartimeo, un mendigo ciego estaba sentado junto al camino.
47 Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: "¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!".
48 Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo de David, ten piedad de mí!".
49 Jesús se detuvo y dijo: "Llámenlo". Entonces llamaron al ciego y le dijeron: "¡Ánimo, levántate! Él te llama".
50 Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él.
51 Jesús le preguntó: "¿Qué quieres que haga por ti?". Él le respondió: "Maestro, que yo pueda ver".
52 Jesús le dijo: "Vete, tu fe te ha salvado". En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.

miércoles, febrero 06, 2008

MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI PARA LA CUARESMA 2008

“Nuestro Señor Jesucristo, siendo rico,
por vosotros se hizo pobre” (
2Cor 8,9)

¡Queridos hermanos y hermanas!

1. Cada año, la Cuaresma nos ofrece una ocasión providencial para profundizar en el sentido y el valor de ser cristianos, y nos estimula a descubrir de nuevo la misericordia de Dios para que también nosotros lleguemos a ser más misericordiosos con nuestros hermanos. En el tiempo cuaresmal la Iglesia se preocupa de proponer algunos compromisos específicos que acompañen concretamente a los fieles en este proceso de renovación interior: son la oración, el ayuno y la limosna. Este año, en mi acostumbrado Mensaje cuaresmal, deseo detenerme a reflexionar sobre la práctica de la limosna, que representa una manera concreta de ayudar a los necesitados y, al mismo tiempo, un ejercicio ascético para liberarse del apego a los bienes terrenales.

¡Cuán fuerte es la seducción de las riquezas materiales y cuán tajante tiene que ser nuestra decisión de no idolatrarlas! lo afirma Jesús de manera perentoria: “No podéis servir a Dios y al dinero” (Lc 16,13). La limosna nos ayuda a vencer esta constante tentación, educándonos a socorrer al prójimo en sus necesidades y a compartir con los demás lo que poseemos por bondad divina. Las colectas especiales en favor de los pobres, que en Cuaresma se realizan en muchas partes del mundo, tienen esta finalidad. De este modo, a la purificación interior se añade un gesto de comunión eclesial, al igual que sucedía en la Iglesia primitiva. San Pablo habla de ello en sus cartas acerca de la colecta en favor de la comunidad de Jerusalén (cf. 2Cor 8,9; Rm 15,25-27 ).

2. Según las enseñanzas evangélicas, no somos propietarios de los bienes que poseemos, sino administradores: por tanto, no debemos considerarlos una propiedad exclusiva, sino medios a través de los cuales el Señor nos llama, a cada uno de nosotros, a ser un instrumento de su providencia hacia el prójimo. Como recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica, los bienes materiales tienen un valor social, según el principio de su destino universal (cf. nº 2404).

En el Evangelio es clara la amonestación de Jesús hacia los que poseen las riquezas terrenas y las utilizan solo para sí mismos. Frente a la muchedumbre que, carente de todo, sufre el hambre, adquieren el tono de un fuerte reproche las palabras de San Juan: “Si alguno que posee bienes del mundo, ve a su hermano que está necesitado y le cierra sus entrañas, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?” (1Jn 3,17). La llamada a compartir los bienes resuena con mayor elocuencia en los países en los que la mayoría de la población es cristiana, puesto que su responsabilidad frente a la multitud que sufre en la indigencia y en el abandono es aún más grave. Socorrer a los necesitados es un deber de justicia aun antes que un acto de caridad.

3. El Evangelio indica una característica típica de la limosna cristiana: tiene que hacerse en secreto. “Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha”, dice Jesús, “así tu limosna quedará en secreto” (Mt 6,3-4). Y poco antes había afirmado que no hay que alardear de las propias buenas acciones, para no correr el riesgo de quedarse sin la recompensa en los cielos (cf. Mt 6,1-2). La preocupación del discípulo es que todo sea para mayor gloria de Dios. Jesús nos enseña: “Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestra buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt 5,16). Por tanto, hay que hacerlo todo para la gloria de Dios y no para la nuestra.

Queridos hermanos y hermanas, que esta conciencia acompañe cada gesto de ayuda al prójimo, evitando que se transforme en una manera de llamar la atención. Si al cumplir una buena acción no tenemos como finalidad la gloria de Dios y el verdadero bien de nuestros hermanos, sino que más bien aspiramos a satisfacer un interés personal o simplemente a obtener la aprobación de los demás, nos situamos fuera de la perspectiva evangélica. En la sociedad moderna de la imagen hay que estar muy atentos, ya que esta tentación se plantea continuamente. La limosna evangélica no es simple filantropía: es más bien una expresión concreta de la caridad, la virtud teologal que exige la conversión interior al amor de Dios y de los hermanos, a imitación de Jesucristo, que muriendo en la cruz se entregó a sí mismo por nosotros.

¿Cómo no dar gracias a Dios por tantas personas que en el silencio, lejos de los reflectores de la sociedad mediática, llevan a cabo con este espíritu acciones generosas de ayuda al prójimo necesitado? Sirve de bien poco dar los propios bienes a los demás si el corazón se hincha de vanagloria por ello. Por este motivo, quien sabe que “Dios ve en lo secreto” y en lo secreto recompensará, no busca un reconocimiento humano por las obras de misericordia que realiza.

4.  La Escritura, al invitarnos a considerar la limosna con una mirada más profunda, que trascienda la dimensión puramente material, nos enseña que hay mayor felicidad en dar que en recibir (Hch 20,35). Cuando actuamos con amor expresamos la verdad de nuestro ser: en efecto, no hemos sido creados para nosotros mismos, sino para Dios y para los hermanos (cf. 2Cor 5,15). Cada vez que por amor de Dios compartimos nuestros bienes con el prójimo necesitado experimentamos que la plenitud de vida viene del amor y lo recuperamos todo como bendición en forma de paz, de satisfacción interior y de alegría. El Padre celestial recompensa nuestras limosnas con su alegría.

Más aún: san Pedro cita entre los frutos espirituales de la limosna el perdón de los pecados. “La caridad –escribe– cubre multitud de pecados” (1P 4,8). Como repite a menudo la liturgia cuaresmal, Dios nos ofrece a los pecadores la posibilidad de ser perdonados. El hecho de compartir con los pobres lo que poseemos nos dispone a recibir ese don. En este momento pienso en los que sienten el peso del mal que han hecho y, precisamente por eso, se sienten lejos de Dios, temerosos y casi incapaces de recurrir a él. La limosna, acercándonos a los demás, nos acerca a Dios y puede convertirse en un instrumento de auténtica conversión y reconciliación con él y con los hermanos.

5. La limosna educa a la generosidad del amor. San José Benito Cottolengo solía recomendar: “Nunca contéis las monedas que dais, porque yo digo siempre: si cuando damos limosna la mano izquierda no tiene que saber lo que hace la derecha, tampoco la derecha tiene que saberlo” (Detti e pensieri, Edilibri, n. 201). Al respecto es significativo el episodio evangélico de la viuda que, en su miseria, echa en el tesoro del templo “todo lo que tenía para vivir” (Mc 12,44). Su pequeña e insignificante moneda se convierte en un símbolo elocuente: esta viuda no da a Dios lo que le sobra, no da lo que posee, sino lo que es: toda su persona.

Este episodio conmovedor se encuentra dentro de la descripción de los días que precedente inmediatamente a la pasión y muerte de Jesús, el cual, como señala San Pablo, se hizo pobre a fin de enriquecernos con su pobreza (cf. 2Cor 8,9); se ha entregado a sí mismo por nosotros. La Cuaresma nos impulsa a seguir su ejemplo, también a través de la práctica de la limosna. Siguiendo sus enseñanzas podemos aprender a hacer de nuestra vida un don total; imitándolo estaremos dispuestos a dar, no tanto algo de lo que poseemos, sino a darnos a nosotros mismos.

¿Acaso no se resume todo el Evangelio en el único mandamiento de la caridad? Por tanto, la práctica cuaresmal de la limosna se convierte en un medio para profundizar nuestra vocación cristiana. El cristiano, cuando gratuitamente se ofrece a sí mismo, da testimonio de que no es la riqueza material la que dicta las leyes de la existencia, sino el amor. Por tanto, lo que da valor a la limosna es el amor, que inspira formas distintas de don, según las posibilidades y las condiciones de cada uno.

6. Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma nos invita a “entrenarnos” espiritualmente, también mediante la práctica de la limosna, para crecer en la caridad y reconocer en los pobres a Cristo mismo. Los Hechos de los Apóstoles cuentan que el apóstol san Pedro dijo al tullido que le pidió una limosna en la entrada del templo: “No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te lo doy: en nombre de Jesucristo, el Nazareno, echa a andar” (Hch 3,6).

Con la limosna regalamos algo material, signo del don más grande que podemos ofrecer a los demás con el anuncio y el testimonio de Cristo, en cuyo nombre está la vida verdadera. Por tanto, este tiempo ha de caracterizarse por un esfuerzo personal y comunitario de adhesión a Cristo para ser testigos de su amor.

Que María, Madre y Esclava fiel del Señor, ayude a los creyentes a proseguir la “batalla espiritual” de la Cuaresma armados con la oración, el ayuno y la práctica de la limosna, para llegar a las celebraciones de las fiestas de Pascua renovados en el espíritu. Con este deseo, os imparto a todos una especial bendición apostólica.

Vaticano, 30 de octubre de 2007

BENEDICTUS PP. XVI

Qué es la Cuaresma?

Hermanos en Cristo, compartimos una reflexión preparada por nuestro Hermano Rodolfo Reyes

Paz y Bien

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La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.

La Cuaresma dura 40 días; Miércoles de Ceniza (6 de febrero) y termina el Domingo de Ramos (16 de marzo), día en que iniciamos la Semana Santa. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia dominical, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios.

El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.

En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios.

Por ello, la Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna. Cada día, durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. En Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección.

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40 días

La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.

En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades.

La práctica de la Cuaresma se remonta al siglo IV, cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia. Conservada con bastante vigor, al menos en un principio, en las iglesias de oriente, la práctica penitencial de la Cuaresma ha sido cada vez más aligerada en occidente, pero debe observarse un espíritu penitencial y de conversión.

El triple programa del Evangelio

Nuestra palabra “penitencia” equivale a la griega “METANOIA” que significa cambio de mentalidad.  El motivo que da el profeta a su pueblo es que Dios es misericordioso, y acogerá con amor a todos los que vuelven a Él, porque es “compasivo y misericordioso”.

Pero es el Evangelio el que más concretamente nos ofrece un programa cuaresmal-pascual:

La limosna o caridad, como símbolo concreto de mayor apertura al prójimo, con la caridad fraterna y social, corrección para nuestro siempre creciente egoísmo. 

La oración como apertura a Dios, en la escucha de su Palabra, en la oración personal y familiar, en la participación más activa en las celebraciones de la comunidad cristiana, sobre todo en la Eucaristía.

El ayuno como símbolo del autocontrol que todos necesitamos, renunciando a tantas cosas superfluas, para que las principales encuentren un debido relieve en nuestro programa de vida.

Los tres ejemplos que nos pone Jesús se puede decir que resumen toda nuestra existencia: de cara a nosotros mismos, nos controlamos: de cara a los demás, nos comprometemos a una actitud de mayor solidaridad fraterna; y de cara a Dios, decidimos abrirnos más a Él y darle un lugar más central en nuestra vida.

Mi búsqueda de Dios

Felizmente el alma humana no puede vivir sin Dios, espontáneamente la busca.

Nuestro gran problema, pues, no consiste en buscar a Dios, sino en saber que hemos sido buscado y hallados por Dios.

Jesús nos conoce, me conoce, no sólo de cara y nombre, sino de alma, de estado de ánimo, mis preocupaciones, deseos, proyectos. Jesús me conoce a mí perfectamente, traspasa mi alma, sebe todos mis problemas.

Este es Cristo: camino que andar; verdad que creer, vida que vivir

(Palabras de San Alberto Hurtado)

CONFESION Y EXAMEN DE CONCIENCIA

Hermanos en Cristo, queremos compartir una reflexión acerca de la confesión, en especial cuando se inicia la cuaresma, reflexión realizada por Pedro Sergio Antonio Donoso Brant y obtenido de la pagina Web www.caminando-con-jesus.org

Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y cambiar, para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo, por tanto, no debemos dejar pasar la oportunidad para recibir EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA Y DE LA RECONCILIACIÓN.

Este sencillo trabajo, tiene por fin ser una pequeña ayuda para prepararnos para la confesión a través del examen de conciencia.

REFLEXIONEMOS LA PALABRA DE DIOS (1)

En la tarde de Pascua, el Señor Jesús se mostró a sus apóstoles y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos" (Jn 20, 22-23).

"Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados dice entonces al paralítico: «Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa». El se levantó y se fue a su casa. Y al ver esto, la gente temió y glorificó a Dios, que había dado tal poder a los hombres." — Mateo 9, 6-7

LA MISERICORDIA DE DIOS, LLEGA A SER CASI  INCOMPRENSIBLE

La Misericordia de Dios, llega a ser casi  incomprensible, ¿Por qué?, porque pecamos una y otra vez, nos arrepentimos y luego volvemos a cometer las mismas faltas, provocamos el enojo de Dios y sin embargo el no deja de ser misericordioso con nosotros. La Misericordia de Dios, es la perfección del Amor, tanto así, que El envió a su propio Hijo engendrado al mundo, permitiendo su muerte en la cruz y de este modo nuestros pecados fuesen perdonados. En Justicia Dios nos condena pero en Misericordia nos salva.

Es bueno preguntarse, ¿tenemos derecho a su Misericordia?, ¿tenemos derecho al perdón?,  eso es lo incomprensible, entre más pecamos y mas provocamos el enojo de Dios, más derecho tenemos.

SALMO 102

El Señor es compasivo y misericordioso,

lento a la ira y rico en clemencia;

no está siempre acusando

ni guarda rencor perpetuo;

no nos trata como merecen

nuestros pecados

ni nos paga según nuestras culpas.

REFLEXIONEMOS LA PALABRA DE DIOS (2)

Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Pero los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos». Lc 15, 1-3

Cristo Jesús quiere que nosotros seamos misericordiosos como El Padre Celestial es Misericordioso. "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia". Mateo 5:7

Dice Jesús: Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse". (Lc 15-7)

San Pablo nos exhorta a lo que el Padre más desea: que nos reconciliemos con él por medio de Cristo y de la Iglesia, para que "seamos criatura nueva" 2 Cor 5,17.

CONFESARSE

Para mucho de nosotros, no es fácil y en otras ocasiones, no nos parece agradable confesarnos, arrodillarnos frente al sacerdote pareciera doblegarnos. Sin embargo, después de la confesión tenemos una gran paz espiritual, esta nos  restituye nuestra amistad con Dios, nos aumenta la gracia santificante, nos refuerza la fe, nos aumenta la fuerza para evitar cometer mas falta, nos da vigor para no caer en la tentación y nos compromete a no ofender a Dios.

Sin embargo, después de confesarnos, muchas veces nos sucede que no nos sentimos seguros si hemos hecho una buena confesión, como también nos ocurre que cuando estamos frente al sacerdote nos cohibimos o nos contenemos de decir todas nuestras faltas.  Más de alguna vez, pensamos que ciertas cosas no son faltas y no las decimos o nos justificamos. ¿Entonces que hacer? ,

EXAMEN DE CONCIENCIA

Cada cual puede tener un método para prepararse para la confesión, muchos proponen un examen de conciencia previo a confesarse, ¿Cómo hacerlo?, creo que sin angustiarse y sin apesadumbrarse con las faltas, pero con mucha confianza en Dios sabiendo que seremos perdonados.

"Confesaos, pues, mutuamente vuestros pecados y orad los unos por los otros, para que seáis curados. La oración ferviente del justo tiene mucho poder" Santiago 5, 16

Examinemos nuestra conciencia en oración ante Dios, escuchando su voz en nuestro corazón, Dios siempre perdona cuando hay arrepentimiento.

Contemplen al que traspasaron" Jn 19:37

Contemplemos a Cristo, su amor manifiesto en su Cruz, el nos ayudara a prepararnos.

Al preparar nuestro Examen de Conciencia, recordemos que tenemos Diez Mandamientos que cumplir y observemos en cuales hemos faltado. También podemos profundizar en los llamados Siete Pecados Capitales, sin olvidar que faltamos muchas veces al no admitir nuestros defectos de carácter y no aprovechamos los dones que Dios nos ha dado para servirle.

A continuación propongo algunas preguntas a responder, quizás falten muchas mas, ya que esto es una mínima ayuda.

DE LOS DIEZ MANDAMIENTOS

I.           AMARÁS A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS

Amo de verdad a Dios

Siente mi corazón que ama a Dios

Confío siempre en Dios

Le doy a Dios un instante de mi tiempo personal

Me dejo guiar por Dios

Alabo a Dios

Agradezco a Dios

Escucho a Dios

Uso los dones que Dios me ha dado

II.           NO TOMARÁS EL NOMBRE DE DIOS EN VANO

Hablo bien de Dios

He mentido tomando a Dios por testigo

Utilizo el nombre de Dios para las cosas frívolas

III.           SANTIFICAR EL DÍA DEL SEÑOR

Voy a Misa los Domingo

Rezo con amor durante la Eucaristía

Pido perdón a Dios durante la celebración

Me reconcilio con mis hermanos durante la Misa

Voy a la Misa diaria si puedo o prefiero ir a otro lugar

IV.           HONRAR PADRE Y MADRE

Me preocupo por cuidar a mis padres

Atiendo las necesidades de mis padres

Doy tiempo a mis padres

Ayudo económicamente cuando lo necesitan

Soy obediente a mis padres

Miento a mis padres

V.           NO MATARÁS

He participado en la muerte de alguien

Promuevo y acepto el aborto

He pensado suicidarme

Conduzco irresponsablemente

Pongo en peligro la vida de los demás

VI.           NO COMETER ACTOS IMPUROS

Soy fiel a esposo o esposa

Busco la afectividad fuera del matrimonio

Mantengo relaciones sexuales fuera del matrimonio

Practico la fantasía sexual

Leo o veo pornografía

VII.           NO ROBAR

He robado

Le he quitado indebidamente algo a alguien

He engañado para mi beneficio

No he devuelto lo que no es mío

Me aprovecho de mi situación en mi beneficio

   VIII.           NO LEVANTARÁS FALSOS TESTIMONIOS NI MENTIRÁS

Digo la verdad

Hablo mal de los demás

Revelo secretos que se me ha confiado

Busco que otros opinen mal de mis hermanos

Induzco a pensar erróneamente de alguien

IX.           NO CONSENTIRÁS PENSAMIENTOS NI DESEOS IMPUROS.

Vivo con desorden a las facultades morales del hombre

Permito o promuevo a otros a cometer pecados

X.           NO CODICIARÁS LOS BIENES AJENOS.

Tengo deseos de avaricia

Deseo cosas que no me pertenecen

Me siento envidioso

Le deseo mal a otros

DE LOS PECADOS CAPITALES

Los pecados o vicios capitales son aquellos a los que la naturaleza humana caída está principalmente inclinada. Es por eso muy importante para todo el que desee avanzar en la santidad aprender a detectar estas tendencias en su propio corazón y examinarse sobre estos pecados. Los pecados capitales son enumerados por Santo Tomás como siete: soberbia (orgullo), avaricia, lujuria,  ira, gula (glotonería), envidia, acidia (pereza).

1.- SOBERBIA: Consiste en una estima de sí mismo, o amor propio indebido, que busca la atención y el honor y se pone uno en antagonismo con Dios.

Me he rehusado a Obedecer a Dios

Vanagloria, la siento de sí mismo a causa de las ventajas que tengo y me jacto de poseer por sobre los demás

Jactancia, me esmero alabarme a mismo para hacer valer vistosamente mi superioridad y mis buenas obras.

Me elevo por sobre los demás en dignidad exagerando, para ello, el lujo en los vestidos y en los bienes personales.

Soy altanero, trato al prójimo, hablándole con orgullo, con terquedad, con tono despreciativo y mirándolo con aire desdeñoso.

Soy ambicioso, con deseo desordenado de elevarme en honores y dignidades como cargos o título.

Soy hipócrita, hago simulación de la virtud y la honradez con el fin de ocultar los vicios propios o aparentar virtudes que no se tengo.

Soy presumido y confío demasiado de que soy capaz de efectuar mejor que cualquier otro ciertas funciones.

2.- AVARICIA: Inclinación o deseo desordenado de placeres o de posesiones. Es uno de los pecados capitales, está prohibido por el noveno y décimo mandamiento.

Tengo apego inmoderado a los bienes con; "esa  pasión ardiente de adquirir o conservar lo que tengo a toda costa.

Me resisto a dar al que necesita.

He privado a otros de algún bien.

Le he negado a un hermano algo que me sobra.

He participado de hechos fraudulentos para mi beneficio

Soy tacaño

3.- LUJURIA: El deseo desordenado por el placer sexual. Los deseos y actos son desordenados cuando no se conforman al propósito divino, el cual es propiciar el amor mutuo de entre los esposos y favorecer la procreación. Es un pecado contra el Sexto Mandamiento.

Practico la fornicación.

He sentido el deseo de estupro

He efectuado algún tipo de rapto

Soy partidario del incesto

He sido adultero

Practico la sodomía

4.- IRA: Uno de los siete Pecados Capitales. El sentido emocional de desagrado y, generalmente, antagonismo, suscitado por un daño real o aparente. La ira puede llegar a ser pasional cuando las emociones se excitan fuertemente.

He actuado contrario a la razón.

Actúo sin moderación

Tengo deseos de venganza

Me siento maquiavélico

Me domina la pasión en las discusiones

Me indigno sin razón

Participo de alguna riña

5.- GULA: La gula es el deseo desordenado por el placer conectado con la comida o la bebida.

He respetado el ayuno

Practico el hurto para comer solo por placer.

Mi deleite en el comer se reduce a un fin único y preponderante en la vida.

No soy capaz de guardar abstinencia en los días de precepto

Me provoco voluntariamente el vómito para continuar el deleite de la comida.

6.- ENVIDIA: Rencor o tristeza por la buena fortuna de alguien, junto con el deseo desordenado de poseerla. Es uno de los siete pecados capitales. Se opone al décimo mandamiento.

Me entristece que otros tengan bienes materiales

Me aflige si otro tiene un puesto que yo deseo

Siento insatisfacción por los bienes que pose otro.

Me angustia que otros sean felices

Le deseo mal a alguien

7.- ACIDIA (PEREZA): Falta culpable de esfuerzo físico o espiritual; acedia, ociosidad.

Deliberadamente me entristece sentirme obligado cooperar con mis hermanos.

Descuido mi salud, me pereza ir al medico

Soy inconsistente en el bien

Desisto rápidamente de mis obligaciones.

No ejecuto lo que se me ha encomendado

No me atrevo a ayudar y me abandono en la inacción

Me siento ocioso

Soy cómodo y no me agrada el sacrificio de levantarme temprano

Me fugo del trabajo

REFLEXION FINAL

Todos estamos muy necesitados de la paz interior, reconocer nuestras faltas, es un paso para lograrlo, la culpa se elimina reconociéndola.

La confesión nos invita a hacer un examen profundo de nuestra conciencia, descubrir lo que llevamos adentro, por tanto nos ayuda a conocernos mas,

Pero hay algo de gran importancia, necesitamos saber si estamos en condiciones de ser perdonados, y necesitamos saber que hemos sido perdonados.

No olvidemos que una cosa es pedir perdón y otra distinta ser perdonado.

Del Catecismo Católico, 1422 "Los que se acercan al sacramento de la penitencia obtienen de la misericordia de Dios el perdón de los pecados cometidos contra El y, al mismo tiempo, se reconcilian con la Iglesia, a la que ofendieron con sus pecados. Ella les mueve a conversión con su amor, su ejemplo y sus oraciones" (LG 11).

Necesitamos una confirmación exterior, sensible, de que Dios ha aceptado nuestro arrepentimiento. Esto sucede en la confesión: cuando recibimos la absolución, sabemos que el sacramento ha sido administrado, y como todo sacramento recibe la eficacia de Cristo.

Que el Señor les Bendiga